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Una potencial economía del conocimiento aplicada al estudio de la producción cultural urbana, está en la línea de acercarnos a la visión de los ciudadanos como productores de contenidos, lo que está detrás de todo el debate sobre el establecimiento global de derechos sobre el patrimonio natural y cultural. Por ejemplo, tenemos las farmacéuticas que patentan las fórmulas que roban de la medicina natural indígena, o las biotecnológicas que patentan los genomas de las plantas. Al observar el tema de una potencial economía del conocimiento nos encontramos en el momento en que importantes especialistas a nivel mundial indican que debe defenderse los derechos desde las comunidades, las comunidades como productoras de conocimientos. Esto da un giro al debate, porque al buscar pertinencia y consistencia local en la producción de contenidos (digitales muchas veces), se abre la oportunidad de plantear de debate sobre los derechos de los productores, y en base a ello, como al existir productos colectivos, los derechos pueden entenderse como propios de comunidades. Esta es la vía de los nuevos derechos que emergen por la aparición de la sociedad de la información. En esta dirección, y hablando sobre políticas internas para el colectivo o comunidad, una de las bases de la gestión de conocimientos (GC) es la producción de los mismos, es decir, hacer explícitos los conocimientos tácitos (que es la vía por la cual los conocimientos se pueden compartir, uno de los grandes objetivos de la GC). Por este motivo, podemos ahora entender a estos profesionales, a los que nos referimos, como aquellos que mediante la experiencia directa, el análisis, y la descripción (oral, textual, audiovisual) producen conocimientos de la ciudad (personas y comunidades urbanas, lugares y localidades urbanas). Esto abre paso a que hagamos estudios y análisis sobre estos productores y sus productos. En una columna podemos poner tipos de profesionales, o agentes productores, y en la otra, sus productos, tanto materiales como intangibles. Entre profesionales podemos encontrar por ejemplo: artistas, fotógrafos, sociólogos, arquitectos, abogados, urbanistas, profesores, videoartistas, periodistas, escritores, cineastas... Entre los productos podemos encontrar: textos de análisis, libros, artículos de prensa, conferencias, encuentros, jornadas, talleres, arte visual, grabaciones de sonido, de video, fotografías. Pero para hacer gestión de conocimiento, se requiere una unidad de acción, voluntad y compromiso, no trabajarás para compartir conocimientos si las personas con que trabajas no tienen esta conciencia de estar produciendo algo común. Esta es una idea clave que puede bloquear este modelo de trabajo.. Por ello, existe la necesidad de hacer orgánico, de ordenar el o los colectivos, generar acuerdos profesionales, distribuir roles y responsabilidades. Todo esta visión encaja o se sostiene en un principio que inspira el trabajo de Urbmedia: las nuevas posibilidades para los creadores en la ciudad y con apoyo de estas nuevas tecnologías permiten generar una abundante cantidad de materiales, lo que requiere de un análisis y un desarrollo de las formas de uso de estos materiales. En este sentido, cabe hacerse un conjunto de preguntas muy específicas sobre las alternativas de uso más valiosas y positivas para estos materiales, para luego también analizar esto desde la perspectiva general de la sociedad, el contexto mas amplio, en el que cabe cuestionarse la utilidad social de este trabajo. Mirado desde este enfoque más amplio, aparece el espacio de comunicaciones y entendimiento con los organismos más grandes, las administraciones, fundaciones culturales, centros de cultura y de arte, a los cuales se puede llegar con una propuesta articulada que permita entrar en un espacio de acuerdos de mediano-largo plazo que haga viable estas nuevas formas de cultura y de actividad.
Todo esto también es una reflexión y un plan de trabajo que tiene como dirección el analizar y cuestionar las limitaciones de la producción individual, o del pequeño equipo, y buscar fórmulas para superar las limitaciones que esto impone.
2004 |