|
Según numerosas fuentes de literatura especializada, la temática de la innovación tiene una alta relevancia en la temática del desarrollo económico y social actual de países y regiones, especialmente en el mundo occidental. Es importante porque provee de criterios con los cuales acompañar, conducir, apoyar y fomentar las capacidades creativas y productivas de las empresas, organizaciones, sectores y profesionales que integran una economía. Se trata por lo tanto de un concepto amplio que integra componentes referentes a las personas y sus capacidades de aprender y producir, así como integra valoraciones sobre capacidades de agregar valor de diferentes áreas productivas y de trabajo, y también integra una amplia reflexión sobre modelos de organización, administración y colaboración. Sin embargo, dada la amplitud y la ambigüedad del concepto y de la temática que cubre, existen diferencias entre las distintas acepciones del concepto que emplean las diferentes organizaciones, autores y agencias públicas relacionadas con la temática. Uno de los principales problemas es el que presenta cuando se emplea una acepción restrictiva o linear de la innovación, es que tiende a presentar esta como compuesta de eventos y procesos excepcionales, en la cual el proceso de creación de conocimientos es aislado de los procesos de razonamiento y del resto de las actividades humanas, no integra problemas de incertidumbre durante su desarrollo, se centra exclusivamente en la investigación y el I+D como el centro del proceso innovador, y considera que los elementos colaborativos son poco relevantes (Gerd Schienstock, Timo Hämäläinen, 2001). En contraposición a esta intrepretación de la innovación se ha desarrollado en años recientes una acepción que la innovación que es más compleja y completa, que la describe como un proceso no lineal, el cual tiene un alto componente social, ya que el proceso innovador se inscribe en conjuntos de situaciones sociales específicas, y en ellas se desarrolla, de manera recursiva, siguiendo procesos de prueba y ajuste, en los cuales el componente colaborativo tiene una función fundamental que puede facilitar la construcción de iniciativas altamente complejas. Debido a ello, la innovación puede ser entendida como un proceso flexible, en parte dependiente de las capacidades de aprendizaje de las personas y de las organizaciones, así como de las estructuras sociales en las cuales ocurre. Es igualmente válido este concepto de innovación para un extenso tipo de organizaciones, que operan en interacción con otras organizaciones en diferentes ámbitos, las cuales deben considerar estas condiciones para superar con éxito sus metas y propósitos (científicos, técnicos, sociales o de mercado).
2006 |